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Me gusta que los pequeños esfuerzos sirvan para algo ...

lunes, 5 de septiembre de 2011

Una idea para contar un cuento

Como todos sabemos a veces no es fácil trabajar con esos pequeños enanos tan llenos de energía. Para mí que todavía no domino el arte de contar un cuento este ejemplo me sirve como recurso para poder embaucar y atraer la atención de los niños ya que si simplemente me siento es posible que durante el transcurso de la lectura empieze el aburrimiento del público. Por ello hay que dar rienda suelta a tu imaginación.
Aquí os cuelgo imágenes del cuento Pepín y el Abuelo (PEREIRA, Hilda). Un cuento simple y fácil de entender en el cual pinté a los protagonistas a todo color y en un tamaño bien visible. Estos fueron los encargados de focalizar la atención de la trama y servir de interlocutores con los
niñ@s.










Otro punto muy importante a tener en cuenta es el hacerles participes durante el cuento, además de que les entretiene muchísimo es una gran ayuda para el narrador, puesto que si el público responde es que la cosa va bien pero si es al contrario éste deberá cambiar de estrategia para volver a atraer su atención.

domingo, 4 de septiembre de 2011

ELECCIÓN DE LA HISTORIA:

   En primer lugar la historia debe gustarnos a nosotr@s y debe apetecernos contarla, a veces necesitamos de varias lecturas de una misma historia para encontrarla el placer, a veces debemos leer muchas historias para dar con la que nos llama la atención, siendo conscientes de cuales son los intereses de l@s niñ@s a los cuales nos dirigimos.

   Ejem: por lo general las historias sentimentales o de amor de pareja no son temas que les interesen demasiado a edades muy tempranas, hay que tener especial cuidado con las historias de terror ya que son fácilmente impresionables y podemos dejarnos llevar por la excesiva transmisión de impacto, las historias con moralinas muy marcadas, no dan libertad para sacar conclusiones inconscientes, mucho más ricas que los preceptos, las historias sátiras e irónicas, pueden dañar el sentido crítico de l@ niñ@, que aún no está desarrollado, creándoles confusión, incluso desconfianza en el ser humano.
 
   En segundo lugar debemos elegir una historia adecuada para la edad de l@s niñ@s a l@s que nos dirigimos, pudiendo adaptar algunas historias no propias de la edad a la que nos dirigimos.